Introducción
Las comunidades hiperconectadas
tienen en común un interés básico por incluirse en estas nuevas tecnologías.
Compartiendo una misma condición que les permite interactuar entre ellos por
medios que podrían parecerles invisibles y casi naturales. Conformando una
comunidad constantemente conectada e informada de lo que sucede con las otras
personas que están dentro del mismo grupo y que han naturalizado el proceso de
navegar por la red y vincularse virtualmente.
El
funcionamiento técnico de estas comunidades, depende de los contenidos que cada
uno de los individuos agrega a la red, lo cual provoca una constante creación
de conocimiento colectivo compartido de forma sincrónica.
La
sinergia de las redes sociales y la inteligencia colectiva
El
concepto de Lévy inteligencia colectiva se refiere a la suma de inteligencias
personales formando un sistema colaborativo inclusivo, el cual suma el
conocimiento de varios individuos con el propósito de generar un conocimiento
colectivo que es simplemente liberado en una democracia virtual. Este sistema,
busca un “comportamiento emergente globalmente inteligente” en un espacio sin
estructuras de poder censuradoras de contenido y de acción.
En este
contexto, las multitudes inteligentes de Rheingold aparecen como
organizaciones que buscan llevar a cabo acciones civiles grupales en el plano
no virtual. La motivación puede ser ideológica o de otra índole, pero el fin es
generar una convocatoria para quienes siguen dicha comunidad a través de la
red. Ejemplo de esto son las “invitaciones” para los eventos en la red social
Facebook donde se elige a una serie de personas dentro y fuera de la red,
quienes pueden responder dentro del mismo sistema si asistirán o no.
Las
redes sociales digitales actualmente funcionan como un elemento viral. El
elemento novedoso de este tipo de transmisión es la segregación social de
quienes no son “contagiados” por esta tendencia. Siendo excluidos del proceso
de creación de inteligencia colectiva en el plano virtual por su ausencia
de participación dentro de la red. Recibiendo los efectos no virtuales del
conocimiento generado por esta comunidad a través de los medios análogos de
comunicación o en la vida social cotidiana por tener contacto no virtual con
quienes si participan.
Asimismo,
esta también llamada inteligencia de enjambre, necesita una comunidad para
funcionar. La duda reside en si es necesario o no que los individuos que forman
parte de la creación del conocimiento colectivo deban ser parte de una red
social establecida o se conozcan individualmente entre ellos. Como ejemplo de
lo anterior, existen foros de ayuda de diferentes temas en Internet donde no es
necesario registrarse como un usuario permanente para tener acceso a preguntar
o responder consultas de otros participantes.
Por
otro lado, en una red social ocurre una sinergia que permite la integración de
la inteligencia
colectiva que evoca una especie de dependencia de parte de ambos
sistemas en una forma complementaria. Las redes sociales virtuales funcionan en
base a los contenidos que cada usuario sube a la comunidad. Causando que la
generación de conocimiento sea sincrónica y funcione de una manera casi
simultánea al ingreso de información a la comunidad.
La
característica del tiempo real en el funcionamiento de esta inteligencia
colectiva, a veces no se da de forma inmediata. La diferencia de
agregar contenido y crear conocimiento radica en especial en los espacios de
comentarios y discusión existentes en las redes, las cuales dependen
absolutamente de la participación de los usuarios. Los aportes se hacen a
través de un sistema de publicación inmediata pero la generación de una nueva
idea puede tardar mucho tiempo de discusión virtual.
Muy interesante tu artículo, Silvana. Muchos aportes al trabajo colaborativo !!!
ResponderEliminarSaludos. Martha